Piensas que es muy pronto, que te queda mucho tiempo y que habrá tiempo de todo; pero llega un momento en el que te llegas a dar cuenta que ya no puedes hacer nada, que no tenías tanto tiempo como pensabas y que ese tiempo es posible que se haya acabado.
Merece la pena dar ese paso, aunque pierdas todo con ello. Propóntelo y hazlo, no lo pienses demasiado. Todo se marcha antes de lo que crees. Y seguramente no te queda tanto tiempo para hacer todo aquello que quieres.

